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Concordia – Entre Ríos 
Finalmente se termina este año y este proyecto de sacar una o varias fotos por día. No tengo mucho para contar. Lo termino bien. Generalmente los anteriores los terminaba odiado o deseoso quedar ciego. Este fue más fácil. No me cansó tanto hacerlo. Creería que tiene que ver mucho con como veo la fotografía hoy por hoy. Estoy tratando de amigarme. El año pasado la odiaba, ahora no tanto.
El resto son fotos del día hasta que llegó mi vieja, mi hermano y mi cuñada. Pirucha ya estaba desde ayer.









Comimos casi lo mismo que cenamos para navidad (todo rico y por cantidades obscenas), brindamos y cada uno se puso hacer lo que quiso. Yo me vine a escribir y editar esta última entrada del blog. Ariel, su hermana y mi hermano se pusieron a jugar al truco y mi vieja y Pirucha se quedaron charlando un rato más y después se fueron a dormir.
Comienza un 2025 con un montón de cosas que tengo ganas de hacer, mucha de ellas nerdas, muchas de ellas incluyen subirme a un avión (o varios). No veo porque no.
Como siempre, gracias a todos los fotografiados por hacer posible este bello quilombo y sin más, gran 2025 para todos.

Mi querida Marcia salió a almorzar, se le rompió el calzado con el que vino a trabajar y se tuvo que meter al primer gift shop pedorro que encontró y se compró esa horrendas ojotas que dicen Buenos Aires. jajajjaja Fue boludeada toda la tarde, como corresponde.

Justo en la puerta de la oficina se estaba dando el recital por los 20 años de Cromañón. Deberían estar todos presos. TODOS, pero bueno…Argentina. No lo entenderías.
Por la tarde se publicó la noticia del fallecimiento de Jorge Lanata. Amado y odiado de igual proporción pero, sin duda, una persona que no pasará desapercibida dentro de la historia del periodismo argentino.

Tan domingo que duele. Ya se termina este año y tanto los gatos, como yo, lo sabemos.

Cena en los Chirino-Cuello folks. Salí de casa y jamás me percaté de que agarrar la cámara. Foto de Fredy durmiendo arriba de mi pierna, cosa que nunca pasa.

Esta es la calculadora de la suerte. Gustavo se la prestó a varias personas que rindieron el examen de idoneidad y aprobaron todos. Rindo después de año nuevo. Veremos que pasa.

Me faltaba Carlus retratar y de esta manera, creo que tengo a todos los que quería publicar en el blog. Carlus es de esos personajes rarísimos que te encontrás vaga vez. Catalán hasta la médula. Gran ilustrador. “””Ama””” que lo agarre del cráneo (como dice él) y fanático de los legos como yo. Si bien no charlamos mucho desde que nos conocemos, las veces que lo hicimos estuvo buenísimo. Posible amistad en desarrollo.

La muestra de que ambos colchones inflables fueron usados. El resto de las fotos son lo mismo que ayer. Más comida, más cartas, más amor.














Un gran quilombo de fotos publicadades sin ningún tipo de orden, más allá de la hora en la que fueron tomadas. Mucha comida, mucha gente que amo.










Vitel Tone 



Peras al roquefort 
Sandwich de ternera caseros 
Bombitas rellenas de pastelera 

Mamá y su obra maestra 
Rollitos de panceta y ciruela 

Arcoíris doble 





Pollo relleno 






Compramos dos colchones inflables y si había algo que no iba a negociar era el hecho de comprar un inflado eléctrico.


Llegaron y los inflamos para ver si no estaban pinchados/rotos. Obvio que aparecieron (y se asustaron) todos los gatos al escuchar el inflados funcionar. Por suerte se inflan rápido. Creería que, para que queden bien bien duritos les faltaría una inflada con el manual pero bueno…para otro momento.


